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    Mecanismo de acción

    Los efectos fisiológicos se basan en un fenómeno denominado fotobiomodulación, que consiste en utilizar energía fotónica no ionizante para desencadenar cambios fotoquímicos en las estructuras celulares receptivas a los fotones, especialmente en las mitocondrias. A nivel celular, las mitocondrias absorben la energía visible roja y del infrarrojo cercano, lo que produce energía (ATP) en las células a través de la citocromo C oxidasa.

    Especificaciones técnicas

    Especificaciones Detalle
    Longitudes de onda 660 nm (rojo) y 850 nm (infrarrojo cercano), relación 1:1
    LED 240 × 3 W (120 × 660 nm, 120 × 850 nm)
    Tamaño del panel 1020 × 280 × 65 mm (102 × 28 × 6,5 cm)
    Irradiancia 180 mW/cm² a 1 pulgada, disminuyendo hasta ~58 mW/cm² a 8 pulgadas
    Tensión de entrada CA 100–240 V
    Corriente de salida 2,4 A
    Potencia real 430 W (±5 %)
    FEM 85 V/m a 10 cm / 0 V/m a 20 cm; 2,0 mG a 10 cm / 0 mG a 20 cm
    Condiciones de funcionamiento De −20 a 40 °C, 45–95 % de humedad relativa
    Vida útil del LED 20 000 horas
    Control de longitud de onda Conmutación independiente entre rojo e infrarrojo cercano
    Peso del producto 11,6 kg
    Peso de envío 14,6 kg
    Garantía Garantía limitada de 1 año

    INSTRUCCIONES DE USO DE LA LUZ ROJA Y LA LUZ INFRARROJA CERCANA (FOTOBIOMODULACIÓN):

    Antecedentes

    Tras la invención de la bombilla a finales del siglo XIX, se hizo posible aplicar luz de forma localizada en diferentes partes del cuerpo. La invención de la luz láser en la década de 1960 permitió concentrar la luz de una sola longitud de onda y utilizarla, por ejemplo, en la terapia de acupuntura con láser (láser suave). La nueva tecnología de luz LED ha permitido sustituir el láser suave por los LED, mucho más económicos y con una eficacia luminosa suficiente como para restringir la longitud de onda de la luz con la precisión necesaria. La luz roja visible tiene una longitud de onda de 620-700 nm, seguida de una luz infrarroja cercana invisible en el espectro de longitudes de onda comprendido entre 700 nm y 1400 nm (el 99 % de la luz infrarroja cercana es invisible para el ojo).

    Uno de los mecanismos de acción más importantes de la luz roja es su efecto activador sobre la producción de energía celular, que no se debe al efecto térmico de las lámparas, sino a que las mitocondrias —las centrales energéticas de las células— son capaces de absorber la luz roja en longitudes de onda de 600 a 1000 nm. Los LED que emiten luz roja visible son los más adecuados para uso superficial, mientras que las bombillas que emiten infrarrojos (IR) de baja visibilidad son capaces de actuar a varios centímetros de profundidad en el tejido.

    Uso de lámparas de luz roja y del infrarrojo cercano


    No toques la piel con el dispositivo. Utilízalo a una distancia mínima de 5-10 cm de la piel. La distancia puede aumentarse si te resulta más cómodo (lo ideal es entre 40 y 50 cm). Si deseas llegar a capas más profundas de los tejidos, puedes mantener la lámpara a una distancia de 5–10 cm de la piel. Es recomendable utilizar la lámpara por la mañana o por la tarde. Si se utiliza por la noche, puede estimular e interferir en el sueño (aunque también hay estudios que indican que una breve sesión de 5 minutos de fototerapia en el cuerpo puede mejorar la calidad del sueño).

    Primeros pasos


    Durante la primera semana, utilízala 2 minutos al día. Si el dispositivo se utiliza en dos zonas distintas (por ejemplo, en la mano y en el pie), el tiempo de funcionamiento es de 1,5 minutos en cada una. Si es necesario, el tiempo de funcionamiento puede aumentarse a 3-5 minutos la semana siguiente y más tiempo si es necesario por zona de tratamiento. No se recomienda un tiempo de uso superior a 15 minutos, ya que la luz roja tiene un margen terapéutico estrecho; en otras palabras, un tiempo de uso más prolongado no aumenta el efecto, sino que incluso puede revertirlo. Cada persona reacciona de forma diferente a la luz, por lo que cada uno debe comprobar cuál es la distancia adecuada respecto a la piel y la duración del uso.

    Tras la prueba inicial, el dispositivo puede utilizarse entre 1 y 2 veces al día; en ocasiones, basta con tan solo 2 o 3 veces por semana. Si se desea llegar a capas más profundas del tejido subcutáneo, se puede aplicar durante un poco más de tiempo y a una distancia menor de la piel (5-10 cm).

    Posibles efectos secundarios del uso


    Un efecto secundario poco frecuente del uso puede ser la hiperactividad del sistema
    nervioso autónomo, la inquietud y el insomnio, especialmente si al principio se utiliza a una dosis demasiado alta (demasiado cerca de la piel o durante un tiempo demasiado prolongado).


    ¡ATENCIÓN! No dirijas la lámpara directamente a los ojos durante periodos prolongados. Limpia periódicamente la lente de la lámpara con un paño suave. La lámpara no debe utilizarse en zonas húmedas, como la sauna o el cuarto de baño.

    RECUERDA APAGAR LA LÁMPARA DESENCHUFÁNDOLA DE LA TOMA DE CORRIENTE DESPUÉS DE USARLA.